¿Cuál es tu posición favorita?
Me lo preguntas y yo contesto no sé qué cosa que no coincide con lo que te contesto en mi cabeza, y que es cuando me volteo de espaldas, y tu brazo queda debajo de mi cuerpo con mi antebrazo redundantemente encima, y tu brazo (el otro) toca apenas mi costado (el otro también), el codo en la cintura y tus dedos en mi cadera, habiendo previamente agarrado mi cabello, dejándolo en el hombro y hacia al frente, para dejar mi cuello al descubierto, y sentir sentir cómo inhalas, cómo exhalas (mientras sincronizo lo propio para hacerlo al revés, y respirarte de este modo once again), cerrar los ojos y pretender que duermo, para que cuando tal cosa te consta me repitas eso de que me amas y de que soy la mujer de tu vida y vayas contando este cuento que soy yo (y que como todos los que vale la pena escuchar, espera pacientemente a quien lo sepa contar), pero con la breve tregua que supone el inconsciente del otro... y en suspiros por supuesto, que eso siempre es mejor... pero te contesto no sé qué cosa por la misma razón que cuando yo te dije que algún día te iba a preguntar que qué pensabas cuando me veías de esa manera (cuando a veces me ves de esa manera) y que anticipaste ibas a contestar nada porque si me contestabas lo que realmente pensabas yo iba a darme cuenta de la verdadera dimensión de mi poder sobre ti, y es por esa misma razón que te contesto no sé qué cosa en lugar de contestarte lo que en mi cabeza te contesto y los diablitos atestiguan, pero como son míos y me quieren (aunque de repente me hagan daño) se lo guardan, lindos que son ellos en verdad.







